5 de septiembre: El día en que el Istmo doblegó al imperio más poderoso de la Tierra
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Un día como hoy, 5 de septiembre pero del año de 1866, las armas nacionales se volvieron a cubrir de gloria en el sur del país durante la Batalla de Juchitán. Las tierras cálidas del Istmo de Tehuantepec fueron el escenario de una de las páginas más gloriosas de la historia de Oaxaca y de México. En plena Segunda Intervención Francesa, el pueblo de Juchitán, acompañado por habitantes de comunidades vecinas, demostró que el amor por la libertad puede imponerse incluso frente al ejército más poderoso de su tiempo.
Los protagonistas del combate
El enfrentamiento puso cara a cara a dos fuerzas con capacidades y equipamientos drásticamente distintos:
La resistencia republicana: Bajo el liderazgo del coronel Máximo Pineda, el contingente mexicano estuvo integrado por valientes civiles zapotecos y soldados originarios de Juchitán, El Espinal, San Blas Atempa e Ixtaltepec. Combatieron con un armamento severamente limitado (machetes, piedras y palos), impulsados por una determinación inquebrantable.
Las fuerzas invasoras: Comandadas por el general Luciano Prieto, el destacamento enemigo estaba integrado por soldados franceses conocidos como zuavos, tiradores húngaros y tropas conservadoras mexicanas. Este cuerpo era llamado colectivamente "La Cola del Diablo", un alias que reflejaba la temible fama y fuerza militar que arrastraban en los campos de batalla europeos.
Furia zapoteca y el valor de sus mujeres
Tras la negativa del pueblo juchiteco a rendirse, el ejército invasor tomó la plaza por la fuerza, desatando incendios y saqueos generalizados. Sin embargo, bajo una torrencial lluvia y aprovechando el conocimiento del terreno, los combatientes locales montaron un contraataque feroz que descolocó por completo a la maquinaria militar imperial.
En esta memorable jornada sobresalió con letras de oro la participación de las mujeres juchitecas, cuyo valor quedó grabado para siempre en la memoria colectiva. Rompiendo los roles de la época para abastecer, organizar y combatir en primera línea, destacaron heroínas como:
Simona Robles
María Inés
Rosalía
Patricia
Paulina Vázquez
María Tachu'
Petrona Esteva (conocida popularmente como "Tona Taati")
Su apoyo demostró que la defensa de la soberanía fue una causa compartida por toda la comunidad, sin distinción de género.
El significado histórico del triunfo
La batalla concluyó con una desastrosa y deshonrosa retirada para el bando imperialista. La victoria no solo tuvo una enorme importancia militar al cortar las rutas de suministro francesas, sino también un profundo significado moral: representó el triunfo de la dignidad, la unión y el patriotismo frente a la ocupación extranjera. Además, pavimentó el camino para las posteriores victorias republicanas del general Porfirio Díaz en Miahuatlán y La Carbonera.
Hoy, a más de siglo y medio de distancia, la hazaña de aquellos hombres y mujeres sigue siendo el pilar de la identidad de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza. Su memoria permanece viva en monumentos, ceremonias y relatos que recuerdan a una comunidad profundamente arraigada a sus tradiciones zapotecas, la cual legó a las futuras generaciones una lección imperecedera de resistencia y amor por México.






























